espera nuevo capítulo

Soldado hace guardia en ladera del río manzanares durante la guerra civil española. la separación de madrid en dos bandos, a un lado y otro del río, republicanos y nacionales es matáforica de la actual polarización ideológoca mundial, insuflada por las redes sociales

Las orillas del Manzanares

“La última vez Gramsci habló de “monstruos” fue en el periodo de gran polarización política que precedió la Segunda Guerra Mundial”

Publicado: 2026-02-04

El debate en X ya no es debate, es guerra. Me dirán que siempre ha sido así pero no, está peor, los actores políticos están mucho polarizados y exaltados. Y lo veo más en la política internacional. Sigo mucho la política española, seguro porque viví allí unos años. Las podemitas Irene Montero e Ione Belarra están completamente salidas, el fanatismo no les cabe en el cuerpo. En la otra orilla, Cayetana Álvarez de Toledo no necesita levantar la voz para diseccionar a placer a todo el que se le opone con durísimos epítetos y descalificaciones.

Más allá del debate y de la posición que yo pudiese adoptar, los inmigrantes, y más los musulmanes, se han empoderado en Europa: en unos casos cuentan con voceros que se manifiestan en medios, que es justo que los tengan, pero en otros tienden a atentar contra los símbolos católicos en la propia Europa o contra la población en general, precisamente en tiempos en los que, al menos España, los va a regularizar a todos. En estos extremos, cualquier opción resulta atendible, menos la de una integración real y exitosa entre locales e inmigrantes.

Las redes sociales cumplen un rol absolutamente incendiario en el proceso de polarización y tribalización del mundo contemporáneo. He visto, la última década, encenderse rivalidades inactivas y crearse otras nuevas sin razón de ser aparente. En X nadie busca ponerse de acuerdo, la consigna es la destrucción del otro.

Luego, en Europa se habla de la teoría del reemplazo étnico y cultural, parece que estuviésemos viviendo los tiempos de la Alemania Nazi, si no por las políticas, sí por la polarización y por la difusión de ideologías que se descartan recíprocamente la una a la otra. Es la guerra de las ideologías, sólo una debe prevalecer al final del camino.

Esto hay que comprenderlo e interiorizarlo, porque provenimos de los tiempos del cerco o marco democrático. Esto es: dentro de los límites de la democracia liberal, o de la república democrática o de la monarquía constitucional o parlamentaria -al fin, liberalismo político- se admitía cualquier debate, cualquier disenso, pero, al mismo tiempo, se buscaban los consensos: en eso consistía el alma de la democracia.

Comprendámoslo: lo hemos perdimos todo y a nadie le importa un carajo. Vivimos la post-democracia, el neo-fascismo, una nueva era de monstruos como llamaba Antonio Gramsci a las transiciones, a los tiempos que no acaban de definirse. Pero la última vez que el político y filósofo italiano llamó así a un período histórico, nos encontrábamos ad portas de la Segunda Guerra Mundial. Tengámoslo presente.


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Doctor en Historia por la U. de Valladolid, Máster en Humanidades por la U. Carlos III de Madrid, analista nacional e internacional.


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi