LAS PLAÑIDERAS: ¿es posible una alianza Sudamericana que le plante cara al imperialismo yanqui?
¿Es posible una alianza Sudamericana que le plante cara al imperialismo yanqui?
Todos entendemos muy claramente lo que se viene denunciando a gritos desde la intervención de Donald Trump en Venezuela: que se trata de un infame ataque del imperialismo yanqui que, desde luego, viola impunemente la soberanía del país llanero y se coloca al margen del derecho internacional. La pregunta es qué vamos a hacer como región ante una explícita ofensiva norteamericana, sustentada teóricamente en la vieja doctrina Monroe, ahora "Donroe" (según el mismo Trump) y que no se detendrá en virtud de ningún ordenameniento internacional previo. El límite es su propia voracidad y obtención de recursos naturales en su guerra comercial en contra de China, de los Rusos y de cualquiera otro que se le plante al frente.
También hemos observado, con bastante pesar, el triste rol de la "vieja Europa" en la qué, curiosamente, una de sus lideresas nacionalistas más radicales, Marine Le Pen, ha sido la que más alto ha levantado la voz contra el imperialimo yanqui, ante el manso y vergonzoso entreguismo de Emmanuel Macron y la matizada postura de Georgia Meloni, menos sumisa, en todo caso, que el mandatario francés. Oído a la música, porque la ultraderecha europea está buscando consolidar posiciones afirmando su europeismo en contra de Estados Unidos, cosa que la izquierda progresista del viejo continente no se atreve a hacer. Esta jugada, inteligente, podría darle a dicha derecha, el empujón que necesita para controlar Europa en los próximos años y romper definitivamente con USA o la OTAN (o crear otra OTAN sin USA), pero bajo un signo xenófobo y neofascista.
¿Qué haremos en América Latina, qué haremos los izquierdistas democráticos (socialdemócratas) y aquellos que no lo son tanto? ¿llorar como niños y denunciar el imperialismo ante foros internacionales absolutamente inútiles como venimos haciéndolo día tras día tras la captura de Nicolás Maduro? ¿o, finalmente, estableceremos una alianza estratégica sobre bases económicas y militares lo suficientemente sólidas como para disuadir más aventuras imperialistas, y al mismo tiempo proyectarnos al mundo de manera autónoma e independiente en busca de nuestro propio desarrollo?
Tómese nota de lo siguiente, nuestra derecha, y aún más nuestra ultraderecha tienen un signo conservador pero no nacionalista, en este aspecto es bien diferente a la europea. Sus posiciones de privilegio en la región se han basado tradicionalmente en su rol de intermediarios de Estados Unidos. En tal sentido, no serán ellas quien le planten cara al imperialismo norteamericano.
Al sueño de la unión continental de Simón Bolivar lo acogió como herencia la izquierda en el siglo XX. En el siglo XXI ¿una izquierda lo suficientemente madura, democrática y moderna a la vez -en lugar que tercermundista, neomarxista y obsoleta- será capaz de diseñar un proyecto integracionista, no de todos, pero si de algunos estados, desde el cual pueda construirse un bloque poderoso y funcional que nos inserte en el mundo desarrollado?
To be or not to be, tantas veces Shakespeare