No se relaja y se queda en casa

mesa directiva del congreso, cualquier parecido entre esta nota y la realidad es mera coincidencia

Reflexiones de Pandemia #2

La Legislatura que duró 20 años

"Los escaños lucen vacíos, polvorientos y apolillados, es común ver alguna gata amamantando sus crías. En ocasiones, el ratón, que huye del gato macho, rompe la monotonía del lugar. Impenetrable, con el traje cada vez más raído, el oficial mayor, con 101 años a cuestas, luce de pie y estoico, cual maestro de ceremonias versallesco, simulando que todo está bajo control."

Daniel Parodi Revoredo

Publicado: 2020-07-04


La legislatura que duró 20 años

La escena tenía mucho de Kafkiana, el país que conocíamos había implosionado en dos actos: el primero el 3 de abril de 1993, cuando el taimado dictador Tal-Sai, de origen malayo, perpetró un autogolpe de Estado, cooptando todas las instituciones del Estado y arrinconando a los viejos partidos políticos, separándolos para siempre de sus bases populares. El segundo acto fue su fuga en viaje oficial a Tailandia, de allí realizó una escala en su natal Malasia, donde decidió finalmente asilarse, y para siempre. Nosotros nos enteramos el 10 de septiembre del 2000 cuando una brillante luz nos despertó a los peruanos; era la bomba H, la anunciación, el tirano finalmente se había ido sin dejarnos nada, nada había quedado en pie, había que rehacer el país, y a sus instituciones desde cero.

Han pasado veinte años desde ese día, lo recuerdo como si fuera ayer, todo ha sido muy difícil desde entonces, encontrar políticos decentes, partidos organizados, personas con ganas de hacer patria. Ha sido tan baja la oferta política que hemos elegido Congreso una sola vez, el 3 de mayo de 2001, y la verdad es que apenas funciona.

Sólo una parte del recinto de Plaza Bolívar ha sido blindado contra la radioactividad y está habilitada para ser utilizada por los representantes. Como el espacio es reducido asisten solamente los miembros de la Mesa Directiva; el Presidente es uno que apellida Cordero quien, a pesar de los protocolos, se quita la mascarilla para hablar. Los escaños lucen vacíos, polvorientos y apolillados, es común ver alguna gata amamantando sus crías. En ocasiones, el ratón, que huye del gato macho, rompe la monotonía del lugar. Impenetrable, con el traje cada vez más raído, el oficial mayor, con 101 años a cuestas, luce de pie y estoico, cual maestro de ceremonias versallesco, simulando que todo está bajo control.No ha sido posible reemplazarlo por otro hasta ahora, se está pensando improvisar un congresista en su lugar cuando fallezca. 

Tres o cuatro parlamentarios esperan sentados en los tres o cuatro escaños que están aún utilizables en el recinto; el oficial mayor cumple años hoy, ya son 102; aplausos espaciados, arrítmicos, que hacen poco ruido. El eco de palmas desde diferentes lugares del hemiciclo que se estrellan unas con otras simulan el aleteo final de un ave moribunda. Recuerdo mi sueño recurrente de infancia, el ventrílocuo del teatro vacío, y la cola inexistente que hicimos mi madre y yo -el niño- para saludarlo al final de la función, las sonrisas simuladas.

12 congresistas más han logrado conectarse desde sus refugios a través de una red que un pícaro ha logrado piratearle a un satélite de la Nasa con una antena casera. Súbitamente la imagen de uno de ellos se proyecta en el derruido tablero en medio de rayas grises de interferencia, en fin, la voz se oye más de lo que se le ve, el congresista, que fuma un cigarrillo artesanal de tabaco, propone una cuestión previa. El presidente Cordero le explica de manera ininteligible que no ha lugar la cuestión previa, más parece un trabalenguas para que se deje de joder ese congresista, y que no haya la cuestión previa.

Ya hace como 12 años, los congresistas acordaron que no exista el quórum dada la emergencia nacional y la reducción constante del número de representantes, así que por 13 votos, 9 on-line y 4 presenciales, se acordó eliminar la Reforma Universitaria toda vez que, tras veinte años de legislatura continua, aún no se han sentado las bases para la reconstrucción del país tras la destrucción dejada por la bomba H de Tal-Sai. Después se hicieron recordatorios por tres congresistas fallecidos en el transcurso del mes, y los presentes guardaron un minuto de silencio.


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador Docente en U. de Lima y PUCP. Opiniones personales


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi