Con lupa en el Congreso

deben ponerse de acuerdo 

Los dos "leaders"

A Julio y Salvador los invito a pensar en grande, quizá este sea un momento único en la historia, el inicio de 40 años continuos de democratización y desarrollo ininterrumpidos, con las fuerzas del mal cada vez más y más arrinconadas y batiéndose en retirada

Publicado: 2020-06-30


En su compilación de ensayos “La República embrujada”, Alfredo Barnechea nos habla del desencuentro entre Víctor Raúl Haya de la Torre y Fernando Belaúnde Terry. Para Barnechea, este desentendido explica -la interpretación es mía- la no democratización del Perú en la segunda mitad del siglo XX. En otras palabras, si los dos líderes de las dos más grandes fuerzas reformistas y populistas del Perú (el APRA y AP) se hubiesen puesto de acuerdo, dicho programa reformista, tan necesario y en boga aquellos tiempos, se hubiese llevado a cabo sin que nadie lo detenga y, en simultáneo, el Perú se hubiese democratizado política, social y estructuralmente. 

Pero sobrevino el conflicto. Según Nelson Manrique, Fernando Belaúnde niega la amnistía al APRA de ganar aquel las elecciones de 1956, lo mismo que Hernando de Lavalle. Sólo Manuel Prado accede, lo que genera las condiciones para un pacto apro-oligárquico que alejará al otrora partido insurreccional de sus banderas más reformistas. Las cosas se complicaron más en 1962. Ganó Haya sin obtener el 1/3 de votos para alcanzar la presidencia en primera vuelta, Belaúnde patea el tablero y reclama fraude; los militares, una vez más, vetan cualquier posibilidad de que el Congreso elija a Haya, Haya renuncia al poder con tal de salvar la democracia, queda Odría, pero la facción reformista del ejército (Ricardo Pérez Godoy) da un golpe de Estado. Acción Popular aplaude el golpe que, en realidad, es contra el APRA.

En 1963 hubo nuevas elecciones, ganó Belaunde, Haya quedó segundo y Odría tercero, pero la sangre había llegado al río. Apristas y odriístas se unieron para sabotear la gestión de Belaúnde y, con ella, reformas como la agraria, tan necesarias en ese momento. Yo no justifico golpes de estado, Solo digo que los militares decidieron que entonces ellos debían llevar a cabo las reformas. Y así  vino Velasco y ellos las hicieron, y entonces en el Perú nunca hubo democratización, ni consolidación institucional, ni tiempo para madurar una cultura y vida democráticas, ni menos eso de la ciudadanía, de lo que tanto hablamos, pero que para las grandes mayorías es solo una palabra que no se come, lo mismo decía Odría de la democracia ¿alguien se acuerda?.

Pues bien, anoche habló Julio Guzmán, y ahora sí hablemos en serio. El error de su vida ya lo cometió. No dejó a nadie en peligro, lo dice el parte de bomberos, pero sí arriesgó a su familia, a su partido y todo el esfuerzo que miles de personas han realizado y vienen realizando para construir lo que a la gran mayoría de peruanos sencillamente le da flojera: un partido político de verdad, con un proyecto político, programático e ideológico que lo respalde. Y eso hizo Julio Guzmán, y por arriesgar eso, anoche le ha pedido disculpas a su familia y al país. Y ya que somos el país de los cristianos, busquemos pronto nuestra primera piedra y olvidémonos, de una vez por todas, del cristianísimo perdón porque así de cristianos somos ¿no?. Punto aparte.

Quiero hablar del partido político, del Morado, del que tiene bases a nivel nacional, del que tiene escuelas de formación política, ideario, organización, actividades semanales, estructuras juveniles, todo bajo el lema de política decente. ¿De que se trata todo esto?, pues se trata de un proyecto político ¿han notado que nuestro actual Congreso es casi igual al anterior? ¿y por qué? Pues porque la “clase política”, que en realidad no es tal, se recluta siempre de los mismos lugares, son como moscas que pululan alrededor de la torta del Estado, a ver de que manera obtienen su tajada, casi todos están en la misma lógica. Por eso no importa el Partido, si es AP, APP, SP o FP, la gente igual es la misma, porque en el fondo no son partidos con cuadros formados en valores ciudadanos y en gestión políticas, ni mucho menos en vocación por el bien común, por servir a la comunidad.

Criticamos mucho a Julio Guzmán por ese error, pero tiene un legado que los demás no: tiene un partido político compuesto de ciudadanos, la mayoría jóvenes profesionales que quieren honestamente servir a la comunidad desde el Estado y eso, perse, ya es una revolución, entonces no lo desperdiciemos.

La cuestión del candidato. Los leaders, una vez más

Ayer habló Julio Guzmán e invitó a Salvador del Solar y George Forsyth a inscribirse en su partido y postular en las internas con él a tentar la candidatura presidencial de su partido. No sé si en realidad ponderamos cuan histórico es este gesto político en un país donde la historia de la democracia interna de nuestros partidos políticos está en pañales y digo pañales porque en realidad no existe.

Quiero centrarme en Guzmán y Del Solar. De Julio Guzmán ya he hablado, un hombre con vocación de país, perdió la inscripción en 2016 y terco como nadie se decidió a ir contra estos tiempos de no partidos y crear uno, se fue en contra de tiempos de fin de ideologías y elaboró la suya del centro republicano, y, en efecto, le ha legado al Perú una organización a nivel nacional con cuadros doctrinalmente homogéneos, ciudadanos virtuosos, provincianos y limeños, con formación política, listos para cambiar lo que en 200 años no hemos cambiado: la forma de hacer política en el Perú, he ahí el legado de Guzmán.

Salvador del Solar es el tribuno, el país jamás olvidará a ese Premier valiente enfrentando precisamente a esas fuerzas oscuras que quieren mantener al Perú en el fango de la corrupción a costas del desarrollo de todos, y que por dos siglos lo han logrado. Y que entienden las arcas estatales como el festín de las altas clases económicas y sus intermediarios: políticos corruptos de pisco y butifarra. No nos equivoquemos, el trecho entre un país de leaders y un país de instituciones debe andarse aún y para ello necesitamos leaders que quieran esas instituciones en desmedro de ellos mismos, en ese contexto Salvador ha sido para nosotros una potente voz, una guía prístina.

En Alemania, socialdemócratas (SPU) y socialcristianos (CSU) protagonizan una alianza de décadas, en la que los gobernantes se han alternado. El denominador común ha sido, sin duda, la reconstrucción de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y luego su continuo progreso. El Perú, necesita décadas de gobierno de aquellos que quieran ejecutar en él un proyecto de desarrollo prístino, técnico, ciudadano, honesto, inclusivo y el Perú no está, ya no más, para qué, por agendas personales, o por círculos de interés, no puedan unir esfuerzos aquellos y aquellas que en principio queremos lo mismo para nuestra patria.

A Julio y Salvador los invito a pensar en grande, quizá este sea un momento único en la historia, el inicio de 40 años continuos de democratización y desarrollo ininterrumpidos, con las fuerzas del mal cada vez más y más arrinconadas y batiéndose en retirada. No lo echen a perder. El Perú se los exige, a la vuelta del Bicentenario.


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador Docente en U. de Lima y PUCP. Opiniones personales


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi