sin ciencia no hay futuro

"símbolica" juramentación de MErcedes araoz en disuelto congreso, horas después renunció. Fuente el comercio

Distopía Fujiaprista

¿Cómo hacer frente al covid-19?

¿Se imaginan a Aráoz en Palacio, a la señora K de primera ministra y a Becerril en el Minsa? Una distopía que quisieran algunos

Daniel Parodi Revoredo

Publicado: 2020-05-03


La prensa peruana tiene esas cosas, sumida en su habitual medianía, puede súbitamente sorprendernos con diálogos dignos del último círculo del infierno de Dante Alighieri en su celebérrima Divina Comedia, o subsumirnos en uno de los delirios persecutorios más intensos de Wilson, el atormentado personaje de “1984”, la terrorífica distopía de George Orwell.

Fue así como, algunas noches atrás, la pantalla de mi televisor me mostró a la aún vicepresidente Mercedes Araoz y la conductora televisiva Verónica Linares desojando margaritas respecto de una eventual enfermedad del presidente Martín Vizcarra. La plaga, obviamente, el covid-19. La distopía: la propia Araoz ciñendo una vez más la banda presidencial, toda vez que alguna vez lo hizo -aunque nadie entendió mucho para qué ni cómo- con crisis total del gabinete y la emergencia de uno nuevo, fujiaprista por cierto.

La distopía, sólo insinuada en la entrevista, siguió desarrollándose en la imaginación de los televidentes a través de lucubraciones o pesadillas en las que Héctor Becerril disimulaba su espectral sonrisa tras una mascarilla anticovid-19, luego de juramentar el cargo de ministro de salud, esto después de que Keiko Fujimori jurase como Primera Ministra, ante la voraz chilladera de su portátil en las afueras de palacio “ahora si se jodieron esos “cayares”, exclamó furibunda una barrista, poco antes de recibir su táper que contenía 10 soles, pero dentro de una bolsa, “para protegerme del covid”, exclamó presuntuosa …

Al comenzar la pandemia, tuve claro que si no lográbamos contenerla al principio iba a ser muy difícil hacerlo por las características del país: infraestructura estatal y de salud precarísimas; alta informalidad; harto desorden. Y parece ser que es lo que está sucediendo. Ante esto, algunas observaciones se caen de maduras: la gente se contagia en el mercado, el trabajo del gobierno central, gobiernos regionales y locales debe centrarse allí; aislar vendedores contagiados, desinfección e higiene, distancia social. Mientras más tiempo tenga la gente para ir de compras, menos aglomeración y menos contagio, entonces el toque de queda debe más bien recortarse y no tiene sentido la prohibición de salir los domingos; en principio eso suma 1/7 más de aglomeración en los mercados, digo en principio porque sé que soy lego en epidemiología, por eso esta es la primera, y espero la única vez, que opino sobre la materia.

Luego, ya se anuncia que comenzaremos a salir poco a poco del aislamiento social, seguro por sectores, comida rápida u otros para comenzar. ¿Qué quiere decir esto? Otra conclusión que se cae de madura es que tendremos que ir desactivando la cuarentena sin haber derrotado al covid-19, como comienzan a hacerlo también en Europa, porque no hay economía que aguante, y la nuestra no tiene ninguna fortaleza como para soportar meses paralizada.

Así que se vienen meses muy difíciles, el Estado irá ampliando sus servicios de salud y de atención a la ciudadanía ante la pandemia todo lo que pueda, pero será insuficiente. Al día de hoy ya estamos al tope por lo que es posible que escenas como las de cuerpos aglomerados en las morgues de los hospitales de Loreto o Lambayeque, que hemos visto recientemente, se tornen cotidianas; y tendremos que convivir con ellas, como todo el mundo, hasta que se descubra una vacuna contra este virus. Recién en la isla de Hokkaido, en Japón, se ha producido un rebrote del covid-19. Sus autoridades hoy lamentan haber levantado demasiado pronto la cuarentena y, como comprenderán, nosotros estamos años luz de poder responder ante una pandemia como puede hacerlo el Japón.

¿Qué nos queda por hacer? Una opción es la distopía fujiaprista. He constatado, con pesar, pero sin sorpresa, que fujimoristas y aproalanistas, ni siquiera por estrategia, pueden darse cuenta de lo mucho que les limpiaría la cara apoyar al gobierno en las actuales circunstancias. No digo dejar de ser crítico -en estas líneas he señalado que la primera meta de controlar la pandemia al inicio de la misma no ha sido cumplida- sino de actuar con la responsabilidad suficiente como para comprender que de lo que se trata, por el bien del país, es de sostener al gobierno en la administración de esta crisis.

En la línea distópica, diese la impresión de que la oposición fujiaprista, contando para ello con nuevos e insospechados aliados como Gustavo Gorriti y Rosa María Palacios, quisiese que en el Perú se perdiese el principio de autoridad y que imperase el caos para que así la corrupción política y económica de siempre volviese a tomar el control del Estado.

En la línea realista, queda hacerle críticas al gobierno, señalarle donde falla, sugerirle la implementación de medidas conducentes a mitigar los efectos de la pandemia, así como asumir que esta pandemia se presenta más para ser administrada que para ser derrotada mientras no exista una vacuna. En el empeño de administrarla, con mucho orden y con el aporte de todos los que ponemos al Perú por delante, entonces eventualmente podremos derrotarla.

#ElPerúPrimero

p.d. A los fujiapristas ¿se han dado cuenta de que ya no falta nada para las próximas elecciones presidenciales?

p.d. A los amigos apristas, "fujiapristas" no incluye militantes del PAP en el empeño de renovar su partido y tornarlo a las bases morales del aprismo original  


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador Docente en U. de Lima y PUCP. Opiniones personales


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi