¡lluvia de millones!

SIGUEN LAS PROTESTAS. UN MILLÓN DE PERSONAS SE HAN MANIFESTADO HOY EN SANTIAGO DE CHILE

EL FACTOR INFORMAL

Chile y el Perú en perspectiva comparada

"La informalidad juega un rol importante para comprender por qué en el Perú no se han producido estallidos sociales como los que hoy sacuden Chile"

Daniel Parodi Revoredo 

Publicado: 2019-10-25

En su prólogo a la primera edición de El Otro Sendero, de Hernando de Soto, publicado en 1986, Mario Vargas Llosa sostuvo que “en países como el Perú el problema no es la economía informal sino el Estado. Aquella es, más bien, una respuesta popular espontánea y creativa ante la incapacidad estatal para satisfacer las aspiraciones más elementales de los pobres”. 

33 años después, una visión comparada entre lo que sucede actualmente en el Perú y en Chile parece validar las tesis del reconocido economista. Según cifras del Instituto nacional de estadística del Perú (INEI), en nuestro país el empleo informal asciende al 72, 6%, mientras que el formal solo alcanza al 27.4% de la Población Económicamente Activa (PEA).

No pretendo en estas líneas, proponer que la informalidad es la única explicación a la relativa tranquilidad que vive el Perú luego de que se disolviese el Congreso. Lo que sí quiero señalar es que la informalidad juega un importante rol cuando se trata de comprender por qué en el Perú no se han producido estallidos sociales como los que hoy sacuden Chile.

limeños en vigilia frente al congreso la noche del 30 de septiembre. protestas fueron moderadas

Veamos el ejemplo de la migración venezolana al Perú, que ya se acerca al millón de emigrados. A pesar del escaso empleo formal y de sueldos pauperizados (a 930 soles el Salario Mínimo vital), la súbita presencia de cientos de miles de venezolanos buscando trabajo, no ha motivado estallido social alguno. La razón de su limitado impacto en el mercado laboral peruano se debe a que esta nueva fuerza laboral ha sido absorbida por el sector informal.

VENEZOLANOS VENDEN AREPAS EN CÉNTRICO JIRÓN DE LA UNIÓN EN lIMA. SECTOR INFORMAL HA ABSORVIDO 90% DE EMPLEO DE MIGRANTES DE VENEZUELA 

A diferencia del sector formal, que depende mucho del panorama político del país, del manejo de las finanzas públicas, de las inversiones extranjeras etc.; el sector informal se autorregula solo. Tanto los negocios y el empleo aparecen allí donde existe la demanda de servicios, productos o trabajo. Recuerdo mucho la entrevista televisiva a un profesional venezolano que hoy se desempeña como vendedor de sandías en la avenida Aviación. Nadie niega la inconveniencia de subempleo, pero lo cierto es que este vendedor de sandías no le ha quitado el trabajo a alguien más. 

Por otro lado, el caso de la educación superior es sintomático. Al margen de la discusión acerca de la calidad del servicio educativo que brindan, universidades como César Vallejo, Alas Peruanas, entre otras, han cubierto la demanda de educación superior privada a bajo coste, generada por el bajo nivel de muchas de sus análogas públicas. Sin embargo, es importante señalar también que estas últimas son gratuitas y que existen varias que brindan servicios educativos de alto nivel como la UNMSM, las universidades agrarias y de ingeniería, la UNSA en Arequipa etc.  

En Chile la situación es inversa, según el INE, institución análoga al INEI, 71.5% de chilenos están empleados en el sector formal y 28.5% en el informal, con lo cual la mayoría de chilenos debe contentarse con los sueldos que pagan el estado y las empresas privadas formales. Estos parten de un mínimo de 1420 soles, 50% mayor que en el Perú. Sin embargo, la gran diferencia la genera el coste de los servicios públicos, entre ellos los de salud y educación, pues la subvención estatal es mínima.

INFORMALES EN EL CENTRO DE SANTIAGO. EN CHILE LA INFORMALIDAD ALCANZA EL 28% DEL MERCADO LABORAL, EN EL PERÚ EL 72%

Con un limitado sector informal, la mayoría de jóvenes chilenos proyecta su ascenso socioeconómico básicamente a través de la educación superior, pero en Chile no existen universidades públicas gratuitas, ni privadas baratas, lo que genera una enorme barrera para el desarrollo de las nuevas generaciones. Y es esa enorme barrera la que las multitudes están intentado derribar estos en días de efervescencia social.

Lo dicho aporta una variable más a este análisis; el neoliberalismo no es bueno, ni es malo: depende de cómo se aplica. Su éxito o fracaso se decide en la manera como se administra. Si por una parte es notable la mayor inversión por estudiante en el nivel de la educación escolar chilena; resulta por demás paradójico que al menos la mitad de jóvenes chilenos no tenga ni siquiera la posibilidad de decidir estudiar en la universidad, mientras que en el Perú la Universidad Pública es gratuita y hay universidades privadas cuyas pensiones mensuales son absolutamente asequibles.

La enfermedad del Perú es también su cura. La informalidad suele ser vista como un lastre a superar, pero al mismo tiempo, sigue cumpliendo el rol que le asignase De Soto hace 33 años. Es decir, sigue siendo la opción de los más pobres ante un estado y sector privado formales básicamente incapaces de atender la demanda de empleo y servicios de las grandes mayorías nacionales.

Tal vez Chile deba aprender a ser más flexible, y comprender que el modelo neoliberal debe ajustarse a la sociedad en que se aplica, y no a la inversa. Por su parte, el Perú dará un gran salto hacia adelante solo si sus clases dirigentes terminan de comprender que el día en el que El Estado y el sector informal tracen vasos comunicantes entre sí, comenzaremos a andar el camino que conduce al desarrollo.

Historiador Daniel Parodi Revoredo, Docente en Universidad de Lima y PUCP


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador e Internacionalista. Docente en Universidad de Lima y PUCP


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi