moras non sacta

¿Un caudillo más no importa? Fuente: panamericana.pe

¿El próximo caudillo?

El domingo 7 tendremos un solo ganador que será un ex-militar autoritario y clientelista, o un ciudadano republicano, dado a las buenas prácticas políticas

Publicado: 2018-09-30

Señalé recientemente que de ganar Daniel Urresti las municipales podría ser el nuevo caudillo que reemplace en esa posición a la cada vez más impopular Keiko Fujimori. Me criticaron bastante dicha afirmación, me dijeron que Urresti es anti-Keiko y que lo ha expresado en muchas oportunidades. Llevan razón mis críticos, pero yo también. 

Si Daniel Urresti llegase a reemplazar a Keiko Fujimori no lo hará, está claro, al interior de Fuerza Popular, sino del Partido de José Luna, “político” cuyas credenciales son más que discutibles y esto es apenas un eufemismo. “Cambio de mafia” dirían algunos, pues, más allá de eso, todo queda igual, inclusive el público clientelista-autoritario proveniente del fujimorismo que en su desordenado desbande de su antigua casa política podría migrar sin problemas a otra similar, como la que cobija a Urresti. Como señuelo, qué mejor que un militar “achorao” que ya se fajó contra los terrucos en zona de emergencia y que viene ahora a bajarse a los choros de Lima. La urgente necesidad de aumentar la seguridad en la ciudad que fundase Francisco Pizarro no ha encontrado un discurso más funcional para los sectores emergentes, y en sus propios términos.

Pero ha surgido la figura del alcalde de Miraflores, Jorge Muñoz. De aquel Miraflores que representó “lo pituco” en el imaginario nacional hasta que algunos tuiteros la emprendieron en contra de los sanisidrinos ya sea porque una vecina del distrito festejó ingenuamente en su página de Facebook que, al igual que 50 años atrás, una tamalera afrodescendiente pregonase a viva voz la delicia de sus tamales de chancho y gallina; o, lo que es verdaderamente cuestionable, que una regidora del distrito expulse del parque El Olivar a unos visitantes por “no ser del barrio”. Actitud clasista y, sin duda, también racista.

Y algo de razón podrían tener aquellos que señalan algo de clasismo en el aglutinamiento de la Lima más clase-mediera y residencial alrededor del alcalde de Miraflores, pero creo que hay más que clasismo. No es casualidad que hoy vivamos una coyuntura en la que el Presidente Martín Vizcarra busca re-instaurar en el país el respeto a las instituciones en las que se funda la democracia. Esto supone limpiar el poder judicial, restablecer la bicameralidad, impedir la reelección de parlamentarios (estos ya gestionaron la trampita de que ahora pueden ser senadores) y fiscalizar el financiamiento privado de los partidos. En particular nunca olvidaré los 1000 carteles que José Luna, en menos de una semana, colocó repartidos en los 43 distritos de Lima para las parlamentarias de 2016, ¿cómo lo hace? Yo no sé.

Y resulta que la mayoría del país apoya estas reformas, lo que expresa una clara vocación por la correcta gestión pública de todos los públicos peruanos, tanto como la generalizada conciencia de que la corrupción debe ser combatida frontalmente y que el país se merece jueces justos y no hinostrozas, ni mucho menos congresos que blinden a los hinostrozas. Y esta no es una frivolidad sanisidrina, ni miraflorina, sino un clamor nacional que se ha expresado luego de casi 200 años de espera. Y ese clamor explica más la espectacular trepada de Jorge Muñoz que cualquier lucha de clase, planteada en términos pseudo-marxistas.

Jorge muñoz, representa postura institucionalista ligada a buenas prácticas políticas y eficiancia en la gestión pública. Fuente: diario correo

Entonces esta nota plantea dos ideas contradictorias: la primera es que hay un Perú autoritario y caudillista que podría decantarse por Daniel Urresti y hacer de él el próximo caudillo de un Perú al que, como canta una vieja polka, le gustan mucho los militares. La otra es que hay en las entrañas del Perú, un país que clama por ser más justo, honesto e institucional. Y esta contradicción, que en realidad no es tal, es la expresión de dos tendencias que atraviesan transversalmente a la sociedad, en este caso la limeña, desde San Isidro hasta San Juan de Lurigancho.

El domingo 7 tendremos un solo ganador que será un ex-militar autoritario y clientelista, o un ciudadano republicano, dado a las buenas prácticas políticas y a comprender la gestión pública como un servicio a la comunidad. De alguna manera, el triunfo de uno u otro será un interesante barómetro de hasta qué punto el discurso institucional del Presidente Martín Vizcarra está calando en la sociedad, o nos permitirá asistir al nacimiento de un nuevo caudillo autoritario junto a una nueva fuerza que, probablemente aliada con diversas prácticas ilegales, se interprondrá en su camino regenerador. Decidimos el domingo 7


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador e Internacionalista. Docente en PUCP, Universidad de Lima y UPC


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi