¿Hasta cuándo?

¿Será simplemente que esto es lo que somos y hay que resignarse?

¿Fujimorismo Bicentenario?

"Nuestra actual paradoja democrática es vivir con representantes elegidos por el pueblo, cuya mayoría adhiere a una cultura política que no es democrática y al proyecto político autoritario y asistencial del fujimorismo"

Daniel Parodi Revoredo

Publicado: 2018-06-05


Hitler fue el genocida más grande de la historia universal, lo cual no santifica a Fidel Castro, cuya dictadura totalitaria se cobró muchas víctimas, y por supuesto que no se trata de validarlo porque "mató menos", pues entonces caeríamos en la misma falacia de Luis Galarreta, el presidente del Congreso. Sobre el LUM, mi posición la conocen; pero los cambios o las mejoras que eventualmente podrían hacérsele no pasan por una campaña de demolición orquestada por el fujimorismo, sino por la búsqueda de consensos, aunque sean mínimos. 

La falta de cultura democrática del fujimorismo no es ignorante, ojalá y lo fuera; responde a que utiliza métodos vedados en su lucha para conquistar el poder, los que se evidenciaron en la guerra desatada por el keikismo contra PPK, y también en la refriega entre keikistas y kenjistas. No nos engañemos, en 2016 nos salvamos por un pelo de perder nuestra precaria democracia, lo que hubiese sucedido si Keiko Fujimori ganaba las elecciones y Fuerza Popular, con sus 73 parlamentarios, copaba el Estado, independientemente de mantener o no el formato republicano; porque se puede contar formalmente con los tres poderes del Estado pero si la misma cúpula los controla, entonces es la dictadura.

El mayor problema es que una mayoría relativa de peruanos piensa políticamente así. Esta entiende la relación con el Estado como la dación asistencialista y directa de infraestructura, y también de prebendas a los sectores más necesitados sin la intermediación de partidos políticos y sin que medien, tampoco, ideologías y planes de gobierno con programas específicos de desarrollo para el país.

Entendámoslo así, el Perú del siglo XX fue lo más político que tuvimos; desde el APRA, después AP, la DC, el PPC, luego la Nueva Izquierda. La década de los ochentas, tan vilipendiada, fue la única en donde el partido político fue el principal mediador entre el Estado y la sociedad. Pero todo aquello lo perdimos a punta de crisis económica, terrorismo y el autogolpe del 5 de abril de 1992. Desde entonces se creó una nueva sociabilidad política aderezada por hábitos socio-históricos que nunca perdimos del todo, como el asistencialismo, el clientelismo, el caudillismo y el patrimonialismo. De suerte que nuestra actual paradoja democrática es vivir con representantes elegidos por el pueblo, cuya mayoría adhiere a una cultura política que no es democrática y que adhiere, también, al proyecto político autoritario y asistencial que el fujimorismo aplicará al país de lograr sostener, finalmente, las riendas del gobierno.

¿Será simplemente que esto es lo que somos y hay que resignarse?; ¿o será que estamos aún a tiempo de construir y/o reconstruir una sociedad republicana, basada en la virtud cívica, el consenso democrático y la participación ciudadana, mediada por partidos políticos? ¿O será que ese repertorio conceptual es apenas el eco de un paradigma caduco y superado, anterior a la caída del muro de Berlín, y que, por lo tanto, el fujimorismo resulta una puesta en escena peruana de la posmodernidad?

En 2021 tendremos elecciones generales: el Bicentenario traerá consigo no solo un nuevo gobierno, sino la respuesta a lo que seremos a lo largo del siglo XXI.


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador e Internacionalista. Docente en PUCP, Universidad de Lima y UPC


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi