le dice #NoALaGuerra

Fuente: revista ideele

La ofensiva autoritaria

Congreso se está convirtiendo en amenaza contra el orden democrático  

Publicado: 2018-03-14

La mayoría de peruanos nos estamos preguntando ¿cómo así llegamos a esto? En efecto, la escalada de nuestro conflicto político se inició al principio del gobierno de Ollanta Humala y no ha dejado de incrementarse hasta ahora, cuando el país se prepara para enfrentar una nueva coyuntura de vacancia presidencial. La discusión, como siempre, se ha centrado en la superficie: que si el Presidente Kuczynski sabía que sus empresas trabajaron para Odebrecht mientras él se desempeñaba como ministro de Estado; que si la oposición política tiene autoridad moral para vacarlo toda vez que, al parecer, Odebrecht les financió a todos sus campañas presidenciales, etc. 

Pero analicemos el tema desde una mirada sistémica. La democracia tiene límites determinados por la Constitución. Esta establece reglas del juego que todos debemos o deberíamos respetar. Dentro de los cauces de una república liberal erigida sobre los derechos del ciudadano y sobre el equilibrio entre los poderes del Estado, se puede ser de izquierda, centro o derecha. Sin embargo, colocarse extramuros de la Carta Magna implica desafiar el sistema democrático e ir en contra del contrato social que garantiza su vigencia.

Observemos ahora a las fuerzas políticas representadas en el Congreso. Recién instalada la nueva representación nacional, en 2016, Fuerza Popular contaba con 73 congresistas y la izquierda socialista con 20. Por ello, el gobierno de Peruanos Por el Kambio inició funciones con un parlamento en el que 93 de sus 130 miembros defendían posiciones abiertamente antisistémicas; esto es, fuera del contrato social y en los extramuros de la democracia.

Por una parte, en Fuerza Popular se combinaron la tradición autoritaria del líder fundador Alberto Fujimori, una visión de país básicamente clientelista y asistencial, y la frustración de su lidereza Keiko Fujimori, que hasta hoy parece no haber asimilado su derrota electoral de junio de 2016. Tal y como lo anunciara públicamente, Keiko quiere gobernar desde el Congreso y en buena medida lo está haciendo. Ni el indulto a su padre, ni la nominación, ante el Consejo de Ministro, de algunas personalidades de su entorno, han atenuado su impaciencia por acortar el mandato de cinco años de Pedro Pablo Kuczynski para, eventualmente, adelantar el inicio del suyo, en lugar de esperar las nuevas elecciones generales de 2021. De allí se desprende la vivísima jugada de Mauricio Mulder, que le ha permitido “saltearse sutilmente” la Constitución a través de una Resolución Legislativa para intentar tranquilizar a los parlamentarios indecisos que temen perder su curul -vía cierre del Congreso- de prosperar la moción de vacancia contra el Presidente.

Mauricio mulder presentó propuesta atentatoria contra la constitución
Fuente: commons commons.wikimedia.org  

Por otro lado, el Frente Amplio, en gran performance electoral, colocó 20 parlamentarios quienes, a pesar de dividirse como es ya tradicional en la izquierda, comparten una concepción socialista de la sociedad y el Estado, en la que la “democracia burguesa” es apenas una transición hacia la “república proletaria”. De allí la terca insistencia en una nueva Constitución: en otras palabras, la izquierda aspira a establecer un contrato social distinto del actual, situado muy lejos de los límites de la república liberal. 

En este escenario, en el que por lo menos 93 parlamentarios no creen en la democracia, ¿sorprende realmente que los autoritarios-clientelistas de Fuerza Popular y los socialistas del Frente Amplio + Nuevo Perú se hayan asociado para tumbarse al Presidente de la República?. Cierto es que hay otros actores en el tablero; Kenji, el más determinante, es sistémico en tanto que de ello depende la libertad de su padre; otros, a título personal, se han sumado al cargamontón “fujizquierdista”.

Los últimos 18 años, desde que iniciamos la transición con Valentín Paniagua, nos olvidamos de forjar una cultura democrática que defiendan apasionadamente los partidos políticos y la sociedad civil, y hoy pagamos las consecuencias de esta terrible omisión. Lo que aún está por verse es si esta nueva ofensiva autoritaria les infligirá la derrota definitiva a las dispersas fuerzas de nuestro alicaído constitucionalismo.

Publicado originalmente en revista Ideele #277

https://revistaideele.com/ideele/content/la-ofensiva-autoritaria


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador e Internacionalista. Docente en PUCP, Universidad de Lima y UPC


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi