no está satisfecha

¿realmente hemos progresado?

El Perú y el imaginario del progreso

Publicado: 2017-03-24


A pesar del mal gobierno de Ollanta Humala, hasta hace poco el imaginario del progreso era el discurso dominante en el Perú. Este se fue consolidando desde que recuperásemos la democracia con Valentín Paniagua en 2000, y con el crecimiento económico desde Alejandro Toledo, que se potenció con Alan García y se mantuvo a pesar de la ex pareja presidencial. 

Entonces nos veíamos como el país que había reducido drásticamente la pobreza en pocos años, que había ensanchado sustancialmente el tamaño de su clase media y que avanzaba firmemente hacia el progreso. Algo de eso hubo, lo he visto en los distritos limeños de Jesús María y Lince, muy abandonados a fines del siglo pasado y hoy florecientes. Pero el botón no bastó para la muestra y tres factores fundamentales contradicen el imaginario del progreso, amenazando con convertirlo en el imaginario de la decadencia:

1.- Actualmente el ruido político supera el que dejó el gobierno nacionalista y vaya que aquel sonó fuerte. Sin partidos políticos cabales ha desaparecido el debate de los grandes temas nacionales y las acusaciones de unos contra otros impiden cualquier intento de emprender proyectos de largo plazo para desarrollar nuestro país.

2.- El escándalo Odebrecht no ha dejado títere con cabeza por más que quieran parecerlo aquellos cuyos nombres aún no aparecen en la lista negra. La sensación es que todas las esquinas políticas del Perú están corruptas y que no existe autoridad, ni liderazgo creíbles en el país; por eso los debates sobre el matrimonio igualitario o el enfoque de género han ganado protagonismo, y algunos líderes de opinión y otros religiosos están invadiendo impunemente la esfera de lo civil y lo político.

3.- Los desastres naturales nos muestran que no estábamos ni un poquito preparados para afrontar un frente de huaicos y desbordes fluviales a nivel nacional. La crisis, además, le ha permitido constatar a muchos peruanos, la precariedad de las viviendas y de los servicios públicos -como el abastecimiento de agua- con los que sobreviven día a día millones de conciudadanos.

El conflicto ejecutivo-legislativo; el escándalo de Odebrecht, y los desastres naturales están a punto de hacer colapsar el puente que sostenía el imaginario del progreso, imaginario que da la impresión de no haber sido más que eso. Lo peor es que, salvo excepciones individuales, no hay clase política dispuesta a convertirlo en realidad.

Publicado hoy en Diario Expreso


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador e Internacionalista. Docente en PUCP, Universidad de Lima y UPC


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi