no está satisfecha

El otro Salvador

Recientemente Salvador del Solar, ministro de Cultura, nos dio a todos una lección de amor al prójimo

Publicado: 2017-03-10


El otro Salvador

En el colegio me encantaba poner apodos y eran bastante acertados; mis amigos y amigas me lo recuerdan, a varios les hice pasar malos ratos; una amiga me confesó cuanto me temía en el colegio, me he disculpado con varios. En esa época no existía el concepto del bullying siquiera, aunque sí recuerdo que los profesores trataban de detenernos pero era imposible, nos importaba un comino y estuvo mal. 

Por eso yo sí quiero una educación basada en el respeto del otro ser humano, sea azul, amarillo, hetero, homo, aspiro a un mundo en que seamos sencillamente José, Roxana, Roberto. Tomemos conciencia que desde pequeños podemos hacer mucho daño maltratando física o psicológicamente a otros niños y mucho más cuando se trata de un niño o niña que manifiesta tempranamente una orientación sexual distinta a la mayoritaria. En otras palabras, no quisiera que llegue a casa su diciéndole a sus padres que lo tratan como el “mariconcito” o “el cabro” o “la lesbi” de la clase.  

No creo que ninguna política para tratarnos bien entre seres humanos y aceptar las diferencias entre las personas suponga la “homosexualización” de los niños, ni demás disparates que se han dicho estos días. ¿y si ese niño o niña fuese el tuyo? ¿o pensamos que “por la educación que le di” eso es imposible? Entérate, así no funciona. Luego, si el tema te lo llevas por lo religioso y crees que los gays cometen pecado mortal y arderán en el fuego eterno del infierno porque son una plaga bíblica, entonces no he dicho nada, porque si esos son tus preceptos, solo me queda respetarlos.

Recientemente Salvador del Solar, Ministro de Cultura, nos dio a todos una lección de amor al prójimo. En Arequipa, conmemorando al Señor de la Amargura, el obispo local le pidió quitar el enfoque de género de la currícula escolar; él le respondió preguntándose quiénes eran los peruanos que hoy están cargando una cruz que nosotros hemos puesto sobre sus hombros al discriminarlos y maldecirlos, y exclamó, al terminar, lo siguiente: "que el abrazo que une a todos los peruanos no haga distinciones". Todos, incluido el obispo, aplaudieron, y yo estoy completamente de acuerdo.


Escrito por

Daniel Parodi Revoredo

Máster en Humanidades por la Universidad Carlos III de Madrid, Historiador e Internacionalista. Docente en PUCP, Universidad de Lima y UPC


Publicado en

Palabras Esdrújulas

PALABRAS ESDRUJULAS por Daniel Parodi